diciembre 19

Un paseo a la montaña con mi abuela Victoria

Un viaje especial con la abuela Victoria a un lugar mágico, un espacio encantador, un viaje a la montaña y al disfrute en un fin de semana. Era una mañana con los cantos de los pájaros y una brisa fría, muy fría acobijaba mi cuerpo ya en las alturas con mi abuela. Soy su nieta mayor, hija de su hija mayor y ella me adora y consiente; hoy me toca hacerla feliz, aún que se una niña de 10 años soy muy agradecida. Prometo que este viaje será único e inolvidable, jugaré con la abuela Victoria de 65 años y la haré que cante y sonría hasta que se canse.

Al llegar a la montaña mi abuela lloraba de la emoción y sonriendo decía “llegamos al cielo verde y yo ando un poco cansada”, le di un vaso de agua la abracé y le susurré al oído “hoy es un día especial”. En una pausa de este cuento tan noble, la secretaria de la empresa Cerrajeros expresa que el disfrute de los abuelos con los nietos aporta un gran vínculo de complicidad, ya que las abuelas toleran malcriadez y otorgan un exceso de amor. Por otro lado, los nietos les agrada compartir y dialogar con sus abuelos.

El desayuno en la montaña fue una tortilla española con un delicioso café y unas galletas dulces de avena, mi mamá la hizo ante de salir de casa y la abuela comió con gran gusto. Al rato yo quería inventar un juego y se me ocurrió en aquel verdoso lugar un juego al que llame conteo de mariposa, que consistía en quien cazaba más mariposas ganaba. La emoción de la abuela era muy grande y me retaba cada vez que las mariposas se acercaban a ella, las agarraba cantándole una canción y luego las incorporaba en una caja. Tengo que decirles, ella ganó con 15 mariposas de muchos colores y el premio fue una rica cena acompañado de un delicioso postre. La cena era una ensalada de mucha lechuga con pollo asado y el postre unos panes con cereales dulces

El director ejecutivo de la empresa Electricistas lee este cuento y está muy ansioso de conocer el final, ya que tiene una nieta de 9 año que le cuesta mucho interactuar con sus abuelos. La poca comunicación se debe a que sus abuelos viven a las afuera de la ciudad de Madrid y poco se ven. Considero que la relación fraternal y amistosa con los abuelos contribuye a que los hijos sean más felices y seguros.

Para finalizar la historia del paseo a la montaña, ya íbamos de regreso y mi abuela Victoria me dijo; yo quiero una guerra y eso le dije. Ella con una sonrisa me dijo la guerra de los abrazos más fuerte, mis padres, ella y yo nos abrazamos y sentimos como la lluvia caía sobre nuestros cuerpos y de repente miramos al cielo y un gran arcoíris nos iluminaba. El director ejecutivo de la empresa Electricistas , suspira y manifiesta, no es un final, son momentos de felicidad.




Publicado diciembre 19, 2018 por admin in category "Informacion