Octubre 26

La hora de los cuentos

Muchos padres asocian la hora de leer el cuento a los momentos previos a dormir. Y se trata de un momento perfecto, porque la lectura ayuda al niño a relajarse y hace mucho más fácil que el sueño llegue sin apenas darse cuenta. Ese momento relajado, de intimidad con los padres, en el que reina la complicidad, es como un sedante para los pequeños. La lectura de relatos sencillos y con final feliz antes de irse a la cama es una magnífica idea, pero los cuentos no deben ser únicamente elementos “nocturnos”.

Aunque la noche sea el momento tal vez más aconsejable, lo cierto es que cualquier hora del día es buena si de lo que se trata es de compartir unos minutos de comunicación con los más pequeños. Por la mañana, a la hora de la merienda, cuando estén algo aburridos o cuando haya ocurrido o hayan visto algo que un cuento puede ayudarles a entender: cualquier hora del día puede ser perfecta para sumergirse en los mundos de fantasía de las fábulas infantiles.

Y, si percibimos un momento en el que el niño se muestre especialmente receptivo o que incluso lo pida, no hay que dejarlo pasar. El interés ayudará mucho a que los niños desarrollen el gusto por la lectura, y que los padres se muestren siempre dispuestos a leer para ellos será una gran estrategia para conseguirlo.

Pero además, un cuento es un magnífico compañero en momentos “complicados”, como la espera en una consulta médica, un viaje en tren o avión o cuando se encuentran enfermos. La lectura, con sus mundos de fantasía, les ayudará a relajarse y hacer esos momentos mucho más llevaderos. Si además se escoge un cuento cuya temática les ayude a afrontar esa situación, mucho mejor.

Los cuentos, por tanto, no tienen hora ni espacio. Cualquier momento y cualquier lugar pueden ser apropiados siempre y cuando el niño esté receptivo.




Publicado Octubre 26, 2016 por Ernesto in category "Cuentos